Una dulzura de película: toda ella respira espiritualidad y sencillez desde las que el espectador tiene que descubrir en innumerables alegorías, sucesión de alegorías, el sentido de la vida llena de pasiones, entretenimientos y trabajos, y como no, el sentido de la muerte (el intento de suicidio del discipulo y la muerte del maestro son magistrales). Creo que es una obra maestra. El tempo de la pelicula, los paisajes y algunas escenas que bellamente se reiteran la hecen merecedora de ser vista sin falta.