Entre los documentales sobre naturaleza, como entre otras expresiones culturales o incluso entre las personas, se distinguen de inmediato dos tipos antitéticos: el honesto, que acepta y refleja la vida como es, un proceso azaroso y cruel que usa y abandona a los seres que la albergan a su antojo, y ante el que sólo cabe la comprensión de sus mecanismos y el humor. Y el falsario, que levanta sobre los hechos una estructura dramática de poca calidad que permite a los protagonistas "progresar adecu...
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