Thumbsucker
Crítica
Julio Vallejo









¿Quién no se ha chupado el dedo cuando era pequeño? La verdad es que la nostalgia del pecho materno y del chupete es muy fuerte como para dejar el hábito asà como asÃ. Lo extraño es que un adolescente siga succionándose el pulgar a la edad de 17 años. Tomando base la peculiar existencia de uno de estos freaks chupadores, el director y guionista Mike Mills, director de publicidad y clips musicales, ha compuesto una ópera prima que utiliza el peculiar vicio como metáfora del llamado complejo de Peter Pan.
Justin Cobb (un espléndido Lou Taylor Pucci), el protagonista de la pelÃcula, es un adolescente que tiene un pequeño problema: se sigue chupando el pulgar cuando deberÃa utilizar ese dedo para otros menesteres menos cándidos. Consciente de que el vicio le provoca problemas en la relaciones con su familia y con las chicas, el joven se somete a una terapia hipnótica a cargo de su dentista (un divertido Keanu Reeves).
Con estos ingredientes, Mike Mills compone una pelÃcula ágil y entretenida sobre la dificultad de crecer y los sacrificios que conlleva. Sin embargo, y a pesar de que todo está tratado con sensibilidad y buen gusto, el filme deja cierta sensación de ya visto. Además, los problemas del protagonista no parecen tan trágicos como para tomárselos demasiado en serio y hacer un largometraje sobre ellos. En este sentido, la cinta se limita a narrar el socorrido tema de siempre: el traumático paso de la adolescencia a la juventud. Un tema que ha sido tratado de manera más divertida e ingeniosa en la deliciosa "Verano del 42" o la magistral "Donnie Darko".
En resumen, "Thumsucker" es una tÃpica y curiosa pelÃcula que sigue la peculiar tradición del cine independiente norteamericano de contar historias cotidianas y casi banales. Una fórmula ya convertida en tópico y que no garantiza siempre lo que debe caracterizar al verdadero cine: la originalidad.
Justin Cobb (un espléndido Lou Taylor Pucci), el protagonista de la pelÃcula, es un adolescente que tiene un pequeño problema: se sigue chupando el pulgar cuando deberÃa utilizar ese dedo para otros menesteres menos cándidos. Consciente de que el vicio le provoca problemas en la relaciones con su familia y con las chicas, el joven se somete a una terapia hipnótica a cargo de su dentista (un divertido Keanu Reeves).
Con estos ingredientes, Mike Mills compone una pelÃcula ágil y entretenida sobre la dificultad de crecer y los sacrificios que conlleva. Sin embargo, y a pesar de que todo está tratado con sensibilidad y buen gusto, el filme deja cierta sensación de ya visto. Además, los problemas del protagonista no parecen tan trágicos como para tomárselos demasiado en serio y hacer un largometraje sobre ellos. En este sentido, la cinta se limita a narrar el socorrido tema de siempre: el traumático paso de la adolescencia a la juventud. Un tema que ha sido tratado de manera más divertida e ingeniosa en la deliciosa "Verano del 42" o la magistral "Donnie Darko".
En resumen, "Thumsucker" es una tÃpica y curiosa pelÃcula que sigue la peculiar tradición del cine independiente norteamericano de contar historias cotidianas y casi banales. Una fórmula ya convertida en tópico y que no garantiza siempre lo que debe caracterizar al verdadero cine: la originalidad.
Comentarios
No hay comentarios sobre la crítica