Omagh
Crítica
Diego Salgado









"Hay dos acontecimientos qe enmarcan el conflicto de Irlanda del Norte: el Domingo Negro y Omagh". Hombre de cine, Paul Greengrass ha corroborado sus palabras poniendo en marcha pelÃculas sobre ambos acontecimientos. Como guionista y director en "Domingo sangriento" (2002), ficción documental acerca de la marcha de norirlandeses católicos que el gobierno inglés reprimió brutalmente en Derry el 30 de enero de 1972. Y como co-guionista y co-productor en "Omagh", filme cuya dirección ha sido confiada a Pete Travis, hasta la fecha realizador televisivo.
También en esta ocasión se ha optado por dramatizar los hechos reales. A las tres y cinco de la tarde del sábado 15 de agosto de 1998, un vehÃculo cargado con 220 kilos de explosivo reventaba Market Street, una de las calles más concurridas de la población norirlandesa de Omagh. Murieron 29 personas, incluyendo dos mujeres embarazadas, y resultaron heridas otras 250. El IRA y el gobierno inglés acababan de llegar al "Acuerdo de Paz del Viernes Santo", que se iba a someter a referéndum al norte y al sur de la frontera irlandesa; militantes escindidos del grupo terrorista pretendieron quebrar la tregua cometiendo bajo las nuevas siglas "IRA auténtico" el salvaje atentado.
"Omagh" recrea el suceso, su repercusión sobre los supervivientes y sus familias, y la indefensión de estos ante las procelosas actitudes en relación con el crimen del Sinn Feinn, las autoridades inglesas y la policÃa.
La pelÃcula puede comentarse atendiendo a dos aspectos. El primero, su brillante estilo pseudodocumental, que resulta muy efectivo para transmitir realismo y urgencia a la narración, pero que a veces peca de reiterativo: demasiados planos agitados, rodados tras una cortina, un árbol o un vehÃculo; y nula distinción visual, y por tanto dramática, entre escenas que muestran, por ejemplo, la preparación de un explosivo, y otras que retratan el dÃa a dÃa de una familia. Las interpretaciones son, en cualquier caso, excelentes.
El segundo aspecto es el tratamiento del terrorismo y sus vÃctimas. La prensa española ha destacado únicamente cómo las familias de Omagh añadieron a su sufrimiento por el atentado el causado por las componendas polÃticas y la ambigüedad policial. Pero al parecer nadie ha apreciado que este filme es también un grito contra los procesos de paz a toda costa y las treguas trampa; contra la cobardÃa y la indiferencia para con las vÃctimas del terrorismo; y contra la indignidad de obviar un pasado y un presente crueles para muchas personas, en favor de un futuro confuso construido con una "voluntad de diálogo" acomodaticia y excluyente.
"Omagh" es el tipo de pelÃcula, honesta y libre, que jamás podrÃa realizarse en un paÃs que prima el talante sobre el valor a la hora de afrontar los problemas.
Más información en:
http://news.bbc.co.uk/1/hi/in_depth/northern_ireland/2000/the_omagh_bomb/default.stm
También en esta ocasión se ha optado por dramatizar los hechos reales. A las tres y cinco de la tarde del sábado 15 de agosto de 1998, un vehÃculo cargado con 220 kilos de explosivo reventaba Market Street, una de las calles más concurridas de la población norirlandesa de Omagh. Murieron 29 personas, incluyendo dos mujeres embarazadas, y resultaron heridas otras 250. El IRA y el gobierno inglés acababan de llegar al "Acuerdo de Paz del Viernes Santo", que se iba a someter a referéndum al norte y al sur de la frontera irlandesa; militantes escindidos del grupo terrorista pretendieron quebrar la tregua cometiendo bajo las nuevas siglas "IRA auténtico" el salvaje atentado.
"Omagh" recrea el suceso, su repercusión sobre los supervivientes y sus familias, y la indefensión de estos ante las procelosas actitudes en relación con el crimen del Sinn Feinn, las autoridades inglesas y la policÃa.
La pelÃcula puede comentarse atendiendo a dos aspectos. El primero, su brillante estilo pseudodocumental, que resulta muy efectivo para transmitir realismo y urgencia a la narración, pero que a veces peca de reiterativo: demasiados planos agitados, rodados tras una cortina, un árbol o un vehÃculo; y nula distinción visual, y por tanto dramática, entre escenas que muestran, por ejemplo, la preparación de un explosivo, y otras que retratan el dÃa a dÃa de una familia. Las interpretaciones son, en cualquier caso, excelentes.
El segundo aspecto es el tratamiento del terrorismo y sus vÃctimas. La prensa española ha destacado únicamente cómo las familias de Omagh añadieron a su sufrimiento por el atentado el causado por las componendas polÃticas y la ambigüedad policial. Pero al parecer nadie ha apreciado que este filme es también un grito contra los procesos de paz a toda costa y las treguas trampa; contra la cobardÃa y la indiferencia para con las vÃctimas del terrorismo; y contra la indignidad de obviar un pasado y un presente crueles para muchas personas, en favor de un futuro confuso construido con una "voluntad de diálogo" acomodaticia y excluyente.
"Omagh" es el tipo de pelÃcula, honesta y libre, que jamás podrÃa realizarse en un paÃs que prima el talante sobre el valor a la hora de afrontar los problemas.
Más información en:
http://news.bbc.co.uk/1/hi/in_depth/northern_ireland/2000/the_omagh_bomb/default.stm
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