Ausentes
Crítica
Diego Salgado









Ariadna Gil es la actriz más intensa y carismática del cine español, y por ello sus interpretaciones suelen constituir el núcleo dramático de las pelÃculas que protagoniza.
En "Ausentes", la acción también se centra en su personaje: Julia, una ejecutiva que tras perder su trabajo y sufrir una crisis nerviosa se muda con su marido Samuel (Jordi Mollá) y sus hijos Luis (Omar Muñoz) y Félix (Nacho Pérez) a una urbanización en las afueras de Madrid. Samuel ha pretendido con ello obviar los problemas de su mujer y sus propias frustraciones, pero al poco de instalarse Julia empieza a percibir algo siniestro en su nuevo hogar.
Al director Daniel Calparsoro no le importa señalar que el guión que ha escrito junto a Ray Loriga y Elio Quiroga "es un reciclaje inspirado en otras muchas pelÃculas". Efectivamente, no hay que ser muy cinéfilo para reconocer en "Ausentes" elementos visuales o dramáticos deudores de "El Resplandor", las obras de Hideo Nakata o cualquier thriller norteamericano de la pasada década.
Lo interesante es que, a pesar de las quejas de ciertos crÃticos, el desarrollo de la historia no oculta trampas. Resulta coherente de principio a fin si se atiende al punto de vista desde el que se cuenta la pelÃcula. Y, sobre todo, que bajo la apariencia de una intriga psicológica Calparsoro y compañÃa transmiten un horror transgresor, ligado no a espectros o psicópatas sino a lo cotidiano.
De manera que la pelÃcula no refleja únicamente –y de manera muy acertada, por cierto- la alienación de una perturbada mental. Tiene además el valor de plantear si en el fondo no habrá en la actitud de Julia mucho sentido común. Si no tendrá razón al considerar ajenos a sus inquietudes, progresivamente ausentes, a ese marido "light" que le ha tocado en suerte, a esos hijos embrutecidos por consolas y katanas, a esa pesadilla de aire acondicionado y videocámaras que la rodea, y a esa banalidad que marca las relaciones con sus conocidos.
Calparsoro, que ya habÃa mostrado en pelÃculas "de autor" como "Salto al vacÃo", "Pasajes", "A ciegas", "Asfalto" o "Guerreros" a personajes torturados por la angustia existencial, parece adscribirse en "Ausentes" a un género estandarizado. No es asÃ. La pelÃcula brilla como suspense. Pero también como reflexión en torno a esta jaula transparente y soleada en la que alguno enloquece, unos pocos se pierden, y otros muchos esperan con una sonrisa vacua el accidente o la enfermedad que formalice su muerte en vida.
Resaltar por supuesto la magnÃfica interpretación de Ariadna Gil, asà como el atmosférico ambiente creado gracias a la fotografÃa de Josep M. Civit y la música de Carlos Jean.
En "Ausentes", la acción también se centra en su personaje: Julia, una ejecutiva que tras perder su trabajo y sufrir una crisis nerviosa se muda con su marido Samuel (Jordi Mollá) y sus hijos Luis (Omar Muñoz) y Félix (Nacho Pérez) a una urbanización en las afueras de Madrid. Samuel ha pretendido con ello obviar los problemas de su mujer y sus propias frustraciones, pero al poco de instalarse Julia empieza a percibir algo siniestro en su nuevo hogar.
Al director Daniel Calparsoro no le importa señalar que el guión que ha escrito junto a Ray Loriga y Elio Quiroga "es un reciclaje inspirado en otras muchas pelÃculas". Efectivamente, no hay que ser muy cinéfilo para reconocer en "Ausentes" elementos visuales o dramáticos deudores de "El Resplandor", las obras de Hideo Nakata o cualquier thriller norteamericano de la pasada década.
Lo interesante es que, a pesar de las quejas de ciertos crÃticos, el desarrollo de la historia no oculta trampas. Resulta coherente de principio a fin si se atiende al punto de vista desde el que se cuenta la pelÃcula. Y, sobre todo, que bajo la apariencia de una intriga psicológica Calparsoro y compañÃa transmiten un horror transgresor, ligado no a espectros o psicópatas sino a lo cotidiano.
De manera que la pelÃcula no refleja únicamente –y de manera muy acertada, por cierto- la alienación de una perturbada mental. Tiene además el valor de plantear si en el fondo no habrá en la actitud de Julia mucho sentido común. Si no tendrá razón al considerar ajenos a sus inquietudes, progresivamente ausentes, a ese marido "light" que le ha tocado en suerte, a esos hijos embrutecidos por consolas y katanas, a esa pesadilla de aire acondicionado y videocámaras que la rodea, y a esa banalidad que marca las relaciones con sus conocidos.
Calparsoro, que ya habÃa mostrado en pelÃculas "de autor" como "Salto al vacÃo", "Pasajes", "A ciegas", "Asfalto" o "Guerreros" a personajes torturados por la angustia existencial, parece adscribirse en "Ausentes" a un género estandarizado. No es asÃ. La pelÃcula brilla como suspense. Pero también como reflexión en torno a esta jaula transparente y soleada en la que alguno enloquece, unos pocos se pierden, y otros muchos esperan con una sonrisa vacua el accidente o la enfermedad que formalice su muerte en vida.
Resaltar por supuesto la magnÃfica interpretación de Ariadna Gil, asà como el atmosférico ambiente creado gracias a la fotografÃa de Josep M. Civit y la música de Carlos Jean.
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