11.14 destino fatal

Crítica

Julio Vallejo

En 1950, Akira Kurosawa sorprendía a todos los cinéfilos del mundo con "Rashomon", la historia de una violación y un asesinato contada desde distintos puntos de vista. Cuarenta cuatro años después, en 1994, Quentin Tarantino utilizaba en cierta medida la superposición de puntos de vista para narrar ese extraño collage de tramas criminales que fue "Pulp Fiction". A su vez, y sólo unos años después, Doug Liman volvía a usar la estructura de puzzle de Tarantino para su película "Viviendo sin límites". Aprovechándose de los hallazgos de todas ellas, aunque siguiendo la estela de "Pulp Fiction" y de la película de Liman, Greg Marcs ha dirigido "11.14, destino fatal", una peculiar mezcla de argumentos propios de "Alfred Hitchcock" presenta" y el peculiar sentido de humor macabro de ciertas historias de "Tales From The Crypt", la mítica serie norteamericana de cómics de los años cincuenta.

En su primer filme, Marcs narra los extraños acontecimientos que ocurren en una pequeña ciudad a las once y catorce minutos de la noche. Con esta pequeña ligación de unión, el realizador enlaza varias historias sin aparente conexión. Con cierta pericia, el realizador y guionista une los destinos de un conductor borracho, de una chica ligera de cascos, de una panda de chavales algo gamberros, de un joven que acaba de cometer un robo en su lugar de trabajo y de un padre interesado en borrar las pruebas que implican a su hija en el supuesto asesinato de su novio. A través de numerosos flashbacks en los que se cuenta los avatares de los personajes hasta la fatídica hora, Marcs compone un puzzle donde sólo el espectador puede reunir las piezas para darle un sentido. En este aspecto, "11:14. Destino fatal" es como un informe policial en el que el director y guionista se hubiera encargado de analizar los antecedentes y las relaciones existentes entre los personajes implicados en los diversos crímenes que vemos en el filme. De esta manera, el largometraje se convierte en una especie de mecano donde el todo es mucho más que la suma de las piezas.

Dejando a un lado la estructura, el filme parece decantarse por una mezcla divertida de humor negro y thriller, aunque nunca se acabe de definir. Sin embargo, y a pesar de ello y de unos personajes algo esteriotipados, la película entretiene y consigue que el espectador se pregunte por lo que va a pasar después. Aunque sólo fuera por ello ya valdría la pena de ver un filme modesto y con pocas pretensiones. Además supone la oportunidad de disfrutar de una divertida Hilary Swank, en el papel de una empleada de una tienda, y de actores como Barbara Hershey, Patrick Swayze o Henry Thomas.

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