| Título Original | The Producers |
| Género | Comedia-Musical |
| Duración | 134 minutos |
| Año | 2005 |
| País | USA |
| Fotografía | John Bailey, Charles Minsky |
| Música | Mel Brooks |
| Guión | Mel Brooks, Thomas Meehan |
| Director | Susan Stroman |
“El concepto es muy sencillo”, afirma el productor, escritor, compositor y letrista Mel Brooks. “Tienen que conseguir más dinero del que necesitan para hacer una obra. Luego, tienen que producir la peor obra que se haya escrito. Así que van a representar una obra llamada “Springtime for Hitler”, que cerrará la misma noche de su estreno y ellos se largarán a Río de Janeiro con el resto del dinero de los inversores.”
Estamos en 1959 y en Broadway resuenan los nombres de las grandes figuras del teatro. El productor Max Bialystock, sin embargo, ya no es uno de ellos. Un día, el tímido contable Leo Bloom se presenta en la oficina de Bialystock para hacer las cuentas e inocentemente deja caer que un hombre deshonesto podía ganar más dinero produciendo un fracaso que produciendo un éxito. De inmediato, a Bialystock se le enciende la bombilla y trata de persuadir al reticente Bloom para urdir tan perfecto plan: producir un estrepitoso fracaso en Broadway, embolsarse una fortuna y largarse del país con el dinero. Poco convencido, Bloom vuelve a su deprimente trabajo, pero no puede evitar soñar con una vida mucho más glamourosa. Al final, llega a la conclusión de que está harto, se lía la manta a la cabeza y decide asociarse con Bialystock para perpetrar el delito.
En busca de la peor obra posible, Max y Leo descubren “la peor de todas”, un musical titulado “Springtime for Hitler—A Gay Romp with Adolf and Eva in Berchesgarten”, y deciden ir a ver al dramaturgo Franz Liebkind a su ático de Greenwich Village. Antes de acceder a que Bialystock y Bloom produzcan su obra, el adorador del régimen nazi, Liebkind, insiste en que los dos futuros productores celebren con él la forma de vida aria y los obliga a jurar lealtad a Hitler.
Una vez cerrado el trato para producir la que para ellos va a ser sin duda la peor obra que se haya escrito, Bialystock y Bloom proceden a contratar al peor director posible. Al entrar al ostentoso piso de Roger DeBris y de su asesora legal, Carmen Ghia, se dan cuenta de que DeBris y compañía no quieren involucrarse en algo de ese calibre, pero los productores los convencen de que, en sus manos, “Springtime for Hitler” podría brindar al director el respeto y el prestigio (es decir, el Tony) que siempre ha anhelado.
Cuando la irresistible rubia sueca Ulla se presenta en la oficina para que le hagan una prueba, Bialystock y Bloom la contratan de inmediato para el coro. Hasta que empiecen los ensayos, babeando, deciden que será la secretaria/recepcionista.
Con el fin de recaudar los dos millones de dólares necesarios para “financiar” la obra, Bialystock se ve obligado a ir a ver a sus exigentes benefactoras, cientos de ancianas hambrientas de sexo de Manhattan. Mientras tanto, el tímido Bloom cae rendido a los pies de Ulla y se sorprende al ver que la atracción es mutua.