Por Julio Vallejo - 19-02-2005

El cine se ha mostrado muy interesado por hablarnos del encuentro entre vivos y muertos. “Poltergeist” (Tobe Hooper, 1982) , “El sexto sentido” (M. Night Shyamalan, 1999) o “Ghost” (Jerry Zucker”, 1990) son muestras de la pasión que ha mostrado el Séptimo Arte por mostrarnos las peculiares relaciones entre este mundo y el otro.
“Más Allá” viene a sumarse a esta peculiar subgénero. La película cuenta la historia de Jonathan Rivers (Michael Keaton), un viudo que se pone en contacto con su fallecida esposa a través del fenómeno de las voces electrónicas, un peculiar método de contacto con el más allá que utiliza grabaciones de radio y de televisión. A través de este método, la mujer del protagonista le advierte de las siguientes víctimas del psicópata que la mató. En definitiva, el filme se encuentra a medio camino entre el thriller y la película de terror.
Con una puesta en escena correcta y una utilización algo efectista del sonido y los efectos visuales, Geoffrey Sax, realizador formado en la televisión británica, nos ofrece una película entretenida y convencional que se sigue con cierta atención hasta su media hora final. Es entonces cuando el filme, que hasta entonces había seguido las peculiares convenciones del thriller sobrenatural, empieza a desbarrar al intentar fomentar el terror frente a la trama más menos detectivesca. Esto provoca que la historia se decante por una solución efectista, ridícula y totalmente increíble.
Sin embargo, y a pesar de este desenlace, “Más Allá” se puede tomar como una más que entretenida película fantástica. Además, y en un mundo gobernado por rostros adolescentes, nos permite reencontrarnos con dos interesantes intérpretes algo olvidados en los últimos años: Michael Keaton y Deborah Kara Unger.