El retorno de los malditos

Crítica

Julio Vallejo

El director francés Alexandre Aja, responsable de la inquietante "Alta Tensión", dirigió hace un año el remake de "Las colinas tienen ojos", el clásico realizado por Wes Craven en los setenta. El resultado fue una agradable sorpresa: la copia era notablemente superior al original. La historia de una familia que sufre los ataques de unos mutantes en medio de unas desérticas colinas consiguió asustar a medio mundo.

Visto el éxito, Wes Craven, creador de los personajes originales, ha escrito con ayuda de su hijo Jonathan "El retorno de los malditos", segunda parte del remake que dirigiera Aja. El regreso activo de Craven a la franquicia ha supuesto una vuelta a los territorios de serie B del original de los setenta. Dirigida por Martín Weisz, el filme narra los sufrimientos y humillaciones que pasa un destacamento del ejercito a manos de los mutantes de las famosas colinas.

Con unas dosis de humor no muy sutil y aumentando el toque gore, Craven convierte a esta película más que en una segunda parte del remake en una continuadora de la primera saga. Sin embargo, "El retorno de los malditos" se queda a medio camino entre los logros del filme de Aja y el largometraje fundacional dirigido por Craven. De esta manera, el largometraje resulta la típica cinta de terror en el que cada uno de sus protagonistas va siendo eliminado de la manera más cruel y repugnante posible.

En definitiva, "El retorno de los malditos" es una película con regusto a serie B que sigue a pies juntillas todos los tópicos de los filmes en los que un grupo de personas se tiene que enfrentar a un monstruo. En resumen, un verdadero truño que se debería haber quedado en las estanterías de los videoclubs.

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