Película deliciosa en donde los personajes no han de rendir cuentas a estructura narrativa alguna, sino sólo a sí mismos.
Soplo de aire fresco para el cine-tiempo, cine-poesía.
Como no podía ser de otra manera el recuerdo del gran Tarkovski se deja notar.
Ojalá en España, los productores (entre ellos TVE) permitieran la realización de este tipo de películas.
Menos mal que aún nos quedan brillantes testimonios en nuestro cine documental.