El sueño de la realidad. El mal sueño. O de cómo un feliz y fatuo imbécil, un “winner” cualquiera de los de aquí al lado, de este mundo de colorines baratos, se transforma en un Macbeth de guardarropía con toda la cochambre moral de quien no tiene ni la dignidad mínima para sufrir, para vivir una tragedia. Salida, la locura.
Asistimos en “Crimen Ferpecto” a una degradación en forma de pesadilla hecha realidad, el sueño de Rafael devorado por su doble siniestro, Lourdes.
¿Risa, o sencillamente el horror de comprobar que lo que se está diciendo por debajo de la coña más ácida y el cachondeo bufo no es nada más que lo que pasa?