
La road movie más antigua, y que marca un importante hito, es The Wild One (El Salvaje, 1954), de Laszlo Bebedek. El filme, protagonizado por Marlon Brando, narra la historia de una banda de moteros que montados en sus Harleys alteran la tranquilidad de un pueblo de los Estados Unidos. La fotografía de Marlon Brando con su traje de cuero y montado en su Harley es ya mítica; no sólo muestra el lado rebelde y salvaje que transmite el film, sino que instaura la figura del motero cinematográfico. Modelo que se imitó especialmente en filmes de serie B y que continúa hasta nuestros días. Otros filmes de los años 60 que siguieron esta corriente son las películas de Roger Corman: Wild Angels, Los ángeles del infierno (1966) y The Trip (1967), ambas sobre bandas de motoristas.
Easy Rider, Buscando mi destino, (1969) dirigida por
Dennis Hopper, también es una película emblemática, que marca tendencias. Además, fue la primera road movie independiente y consiguió un gran éxito comercial con un bajo presupuesto. Protagonizada por Hopper,
Jack Nicholson y
Peter Fonda, narra una historia de hippies motorizados viviendo al límite y probando todo tipo de drogas.
Pero para algunos la road movie a partir de la cual se empieza a identificar este tipo de filmes como un género es, sin lugar a dudas, Its a bad, bad, bad, bad word (El mundo está loco, loco, loco..., 1963), de Sanley Kramer. Una alocada comedia, espectacular y divertida. Se trata de la primera road movie que la industria de Hoollywood lanza al mercado. La trama comienza cuando unos desconocidos se detienen en la carretera para socorrer a un herido, que antes de morir les confiesa dónde ha escondido un botín. A partir de aquí comienza una disparatada carrera llena de singulares personajes.
Pero no podemos dejar los años 60 sin citar otras road movies que dejaron huella y que permanecerán en el inconsciente colectivo de todos los cinéfilos, como el brillante filme de Arthur Penn Bonnie and Clyde (1967), basada en la vida de la pareja de atracadores más famosa de la época en los EEUU, así como la road movie dramática Two for the Road (Dos en la carretera, 1967), de Stanley Donen.
Después, en 1971, Steven Spielberg realiza su opera prima El diablo sobre ruedas, una de las mejores road movies de la historia del cine. En ella un tranquilo automovilista se ve implicado en una arriesgada aventura porque un camionero psicópata le persigue.
En 1973 Georges Lucas rodó American Graffiti y, por supuesto, no podemos dejar de nombrar la road movie futurista Mad Max (1979), de George Miller, que debido a su éxito continuaría en 1982 con una segunda parte.
Podríamos decir que con estos filmes acaban las road movies más clásicas y a partir de los años 90 comienza una nueva era en este género. El pistoletazo de salida lo da Ridley Scott con Thelma and Louise (1991), ya que introduce un elemento inusual en este género, y es que la película está protagonizada por mujeres.
Tampoco podemos olvidar Wild at Herat (Corazón Salvaje, 1990), de David Lynch.
A partir de aquí las road movies son mucho más variadas, dando lugar a una mayor riqueza de personajes, de temáticas y de puntos de vista. Esto se refleja, por ejemplo, en Adeventuries of Priscilla, Queen of desert (1994), de Stephan Elliott, que narra las peripecias de tres drags queens cruzando el desierto australiano en un autobús.
Entre los filmes más singulares de los 90 podemos citar tres: Doom generation (Maldita generación, 1995) de Gregg Araki, por su irreverencia y por la crítica política que contiene; My own private Idaho (Mi Idaho privado, 1993) de Gus Van Sant, que retrata la vida de dos chaperos en un entorno marginal; y el delirante film de Oliver Stone Natural born killer (Asesinos natos, 1994), realizado sobre un guión de Tarantino.
Clint Eastwood es un director mucho más tierno y dirige Perfect Word (Un mundo perfecto) en 1993.
Otro importante filme es Western, dirigido por el francés Manuel Poirier y protagonizado por Sergi López y Sacha Bourdo. Se trata de una peculiar road movie de caminantes con cierto aire a La vía láctea de Luis Buñuel.
Más actuales son: The straight story (Una historia verdadera, 1999) de David Lynch, Camino a la perdición de Sam Mendes, El verano de Kikujiro (1999) de Takeshi Kitano -esta última una road movie de caminantes- o Y tu mamá también de Carlos Cuarón.
Y para terminar citaremos algunas road movies españolas, como la comedia dirigida por Juanma Bajo Ulloa Airbag (1997), Fugitivas, dirigida por Miguel Hermoso, El deseo de ser piel roja (2001) y Carreteras Secundarias (1997) de Emilio Martínez-Lázaro, por citar las más actuales.