


Basada en un hecho real, los actores de La guerra de Charlie Wilson tuvieron que ponerse en la piel de las personas a las que interpretaban. Al contrario de Tom Hanks (Charlie Wilson), Julia Roberts prefirió no conocer a Joanne Herring hasta hacerse con el personaje: “Interpretar a alguien real es curioso. La línea que separa la imitación de la interpretación es muy tenue”, explica la actriz. “Me pasó lo mismo con Erin Brockovich. Es difícil saber cuál es el mejor momento para conocer a la persona. Decidí leer toda la información disponible, ver documentales, el perfil biográfico de Charlie en ’60 Minutes’ y un par de cosas sobre Joanne antes de conocerla. Y cuando por fin ocurrió, descubrí a una mujer fantástica, muy educada y vestida impecablemente”. En el caso de Philip Seymour Hoffman, que hace el papel del astuto e impulsivo agente de la CIA Gust Avrakotos, no pudo conocer al hombre al que interpreta ya que murió antes de que la película empezara a rodarse.
El rodaje de La guerra de Charlie Wilson comenzó en Marruecos, que hizo las veces de Pakistán y Afganistán. Allí tuvieron como asesores a Jere Van Dyk, experto en Afganistán, y Milt Bearden, el jefe de la CIA en Pakistán desde 1986 hasta la retirada de la Unión Soviética. A la altitud a la que estaba instalado el campamento de refugiados, los cambios de tiempo eran muy bruscos, pasando de sol a lluvia en cuestión de media hora. Los actores y el equipo técnico se alojaban en un hotel de una estación de invierno, donde se quedaron atrapados cuando una tormenta de viento, nieve y granizo cerró el puerto que llevaba a Marrakech, la ciudad más próxima a una hora y media. También se rodó en Rabat, la capital de Marruecos, en un precioso palacete con patio central y antesalas con grandes arcos, cuyas paredes estaban decoradas con cerámica.
30-01-2008 |
Cine5X |
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