
La última película de Ana Fernández, Goya a la mejor actriz revelación por Solas, ha sido La promesa, junto a Carmen Maura. En esta película, rodada en Galicia, Ana Fernández interpreta a Dorita, mientras que Carmen Maura da vida a una psicópata que huye de un marido que la maltrata.
-¿Cómo definirías a tu personaje y por qué decidiste interpretarlo?
Dorita es una señora que vive en un pazo gallego hasta donde llega el personaje de Carmen Maura. Dorita y su marido tienen un hijo, y contratan a esta mujer como niñera para que cuide del pequeño. Según avanza la historia vamos descubriendo que es un personaje que aparentemente parece que todo le va bien y cuando van pasando los minutos de película vemos que no es así. Este papel me atrajo, sobre todo, por trabajar con Carmen Maura. Pero, además, es un guión que me parecía interesante en su conjunto y con un personaje que, en pocas secuencias, tenía que contar mucho.
-¿Habías trabajado ya alguna vez con Carmen Maura?
No. Por supuesto conocía sus trabajos, pero nunca había trabajado junto a ella. Ahora, después de esta experiencia queremos trabajar juntas más veces. Es una mujer maravillosa y una actriz magnifica, cosa que ya sabía. Me he divertido mucho con ella, es muy generosa y yo creo que seguramente sí vamos a trabajar juntas más veces. Esta película hay que ir a verla, entre otras cosas, porque Carmen Maura está estupenda. Yo creo que se trata de uno de sus mejores trabajos.
-La película trata el tema de la locura pero desde una original perspectiva de thriller de terror, ¿tú cómo la definirías?
Creo que es una película sobre relaciones humanas pero además también una historia que se acerca al mundo de la locura, que habla de misterio y aborda en profundidad el tema de los malos tratos. Además, es una película curiosa porque convierte el género de miedo. Normalmente, las películas de suspense presentan el terror como miedo a un fantasma, a un asesino en serie... Aquí, el miedo está muy pegado a la tierra, muy cercano. Se habla del miedo que pueden producir los fantasmas de la mente. Es una película con un guión muy original en ese sentido, creo que Héctor Carre, el director, ha conseguido contarlo muy bien en imágenes. En general, es una película con una factura estupenda donde la fotografía tiene también un papel destacado, ya que hay que crear un ambiente, acercarte a la psicología de los personajes.
-En cuanto a tu carrera como actriz en el cine, ¿se puede decir que hay un antes y un después de Solas?
Sí, Solas me sirvió, sobre todo, para hacer otras películas y gracias a ésas, hacer las siguientes. Realmente Solas me abrió las puertas del cine, pero sería muy injusto decir que yo estoy haciendo cine únicamente por Solas, porque ya llevo creo que 13 ó 14 películas. Creo que se lo debo a la confianza de unos directores, a unos personajes que he hecho más o menos bien, y a unas películas que en su conjunto han ido bastante bien. Sí es cierto que gracias a esa primera película tuve la oportunidad de entrar en el cine, eso sí.
También el premio Goya fue un impulso y me alegro mucho que me lo dieran. Siempre que te dan un premio es muy hermoso y más éste, que venía de la gente del cine y de la primera película en la que yo participaba. Fue muy especial.
-¿Habías querido ser actriz desde siempre? ¿En que momento decides apostar por el mundo de la interpretación como profesión?
Con 17 años ya formaba parte de un grupo de teatro. Desde siempre me ha gustado mucho el teatro, y también la televisión. Pero, así, de manera consciente quizás lo elegí a los 18 ó 19 años, cuando dejé la facultad para estudiar arte dramático, porque pensé que debía prepararme para hacer lo que me gustaba, que era la interpretación. Aunque luego retomara la Universidad, fue ese momento. A partir de ahí he trabado en teatro, en televisión, en doblajes, siempre muy vinculada a lo que realmente me gusta, que es interpretar.
-Y respecto a la diferencia entre teatro, televisión o cine ¿en que medio prefieres para trabajar?
Yo, la verdad, es que no tengo una preferencia muy clara. Creo que cada cosa tiene su momento y ahora mismo, por ejemplo, estoy encantada con todo lo que he hecho de cine, pero cuando he hecho televisión también he disfrutado mucho, igual que con el teatro. Son distintos medios, pero a mí, en definitiva, lo que me gusta es interpretar. Cuando estoy interpretando soy feliz, esté haciéndolo para cine, para televisión o para teatro. Son maneras distintas de abordar el trabajo.
-En cuanto a la televisión, ¿qué proyectos destacarías personalmente o por su repercusión en tu carrera?
Me voy a quedar con el último. Yo hice una miniserie que se llamó La Mari, una inmigrante andaluza que va a Barcelona en los años 60. Para mí fue un trabajo muy atractivo y a la vez muy difícil, pero el personaje es uno de los más bonitos con los que me he encontrado.
-Y de cara al futuro, ¿qué proyectos tienes a medio plazo?
Pues tengo una película que dirige Laura Maña que se llama Morir en San Hilario, que la hemos rodado en Argentina. Y ahora voy a rodar también una primera película con Rafa Ruso en Barcelona, que se llama Amor en defensa propia, en la que voy a trabajar con un actor argentino que se llama Gustavo Garzón.