


Está exultante. Con una perenne sonrisa y el orgullo de haber trabajado con un maestro, Maribel Verdú se colocó ante nuestra cámara dispuesta a hablar de lo bueno y de lo malo. Del frío recibimiento que la crítica ha dado a Tetro, y del gusto de poder aprender de Francis Ford Coppola. De la complicación de rodar en inglés, y del placer de vivir en España. De todo, pero siempre, sonriendo. Así da gusto.


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