Al Pacino

Al Pacino da vida a Shylock en El mercader de Venecia

Al Pacino en El mercader de VeneciaAl Pacino y Shylock

Mi primera lectura del personaje se reducía a entenderlo como un hombre que probablemente está deprimido: ha perdido a su esposa. Sin embargo, ha llegado a un punto de su vida en que está muy seguro en su trabajo: puede cumplir lo pactado, y es bueno respecto a lo que hace. Pero al mismo tiempo siente la tristeza que se deriva de la pérdida de la esposa, a lo que ahora se suma la sensación de estar perdiendo a la hija. Siente la opresión de estar en el ghetto y la incapacidad de ser auténticamente libre. Posee su religión y la sinagoga, y disfruta de algunos amigos, aunque cada vez se aísla más. Casi es una víctima; sentimos su victimización, la conspiración de que es objeto. Y luego está esa libra de carne que quiere: parece haber ido demasiado lejos. No cederá. Es su manera de decir 'dejad de escupirnos sólo por el hecho de que nuestro credo sea distinto que el vuestro. Detened esto, pues somos lo mismo.' Shylock está desafiando la opresión a la que se ve enfrentado. Está disfrutando, si se quiere así, de su día en el tribunal, de su necesidad de expresar cómo se siente verdaderamente acerca de la condición de su vida y de la vida en sí misma, y de apelar a todas esas ironías, de evidenciarlas. Logra dejar las cosas claras; hay una elocuencia en su discurso porque casi está inspirado por las circunstancias que están aconteciendo. Es de locos, por supuesto, e irracional, pero para él tiene sentido. Para llevar a cabo algo así, una acción como ésta, es preciso haber ido muy lejos, y probablemente haber acabado algo loco; eso es lo que le da la fuerza de ejecución. La cuestión que está ahí y sin responder es ¿logrará su libra de carne?

Al Pacino, Shylock y Shakespeare

Para Pacino, interpretar a este personaje fundamental directamente para el celuloide presentaba ventajas e inconvenientes: «Me alegra no haber encarnado nunca a Shylock en el escenario antes de haber participado en este film, porque creo que me ayudó a no adquirir determinados hábitos a los que el teatro te conduce indefectiblemente. En teatro, uno ha de proyectar; se trata de un estilo distinto dado que no hay primeros planos.»

El actor reflexiona: «Aunque me gustaría estar en una situación en la que hubiera hecho mucho más Shakespeare del que hago, porque es bueno sentirlo en propias carnes una o dos veces. En una pieza teatral, aun si te toca encarnar a un lancero, estás implicado, comprometido, pues aprendes sobre una pieza cuando la haces y, además, de un modo que no sería posible simplemente con una lectura de la misma; por lo que la experiencia de estar en ella, de experimentarla, connota al tiempo mucho conocimiento de la obra.» Pacino concluye: «El Shylock que encarno es fruto de una interpretación cinematográfica, no es que sea un Shylock cinematográfico, pero el resultado no es el que probablemente ofrecería en la escena. Con Shakespeare lo que pasa es que hay ocasiones en que te da muchísimo porque escribió para el teatro. Estoy convencido de que si viviera en nuestros días, y escribiera guiones cinematográficos, muchos de sus diálogos los haría de modo distinto: sufrirían reducciones o cambios de rumbo, y se convertirían en algo distinto.»

Al Pacino y El Mercader de Venecia

Al Pacino añade que «cuando [Radford] me mostró el guión, y desplegó los preámbulos de cada escena, los momentos visuales que acompañaban las escenas verbales, y luego las partes visuales dentro de las escenas verbales, pensé que había una posibilidad aquí de que Shylock fuera comprendido de un modo que en el escenario es imposible de conseguir».

Al Pacino también quedó atónito ante el trabajo de fotografía: «Lo que realmente admiro de Benoît es que, cuando se mira la película, uno está allí, en 1596. Uno se pregunta cómo es eso posible, pero lo cierto es que estás allí. El modo en que ha pintado esta película nos arrastra adentro; es algo que cautiva.»